Las Vegas: 40 millones de visitantes al año

Resplandeciendo en la neblina del desierto de Nevada como un moderno El Dorado, Las Vegas es la ciudad más dinámica y espectacular del mundo. A principios del siglo XX, ni tan siquiera existía; ahora es el hogar de más de 1 millón de personas, y cuenta con catorce de los quince hoteles más grandes del mundo, cuyos extravagantes casinos, creados sin reparar en gastos, fascinan a 40 millones de turistas al año.

Las Vegas ha ido coleccionando casinos y grandes hoteles desde la década de 1950, pero no se duerme en los laureles ni por un momento. Mucho antes de que pierdan su brillo las construcciones de ayer, son reducidas a escombros, para dejar espacio a otras todavía más extravagantes. Hace unos pocos años, cuando la moda era la fantasía, los castillos medievales y las pirámides egipcias llenaban el legendario Strip; ahora Las Vegas exige nada menos que ciudades enteras, y ya ha adquirido versiones reducidas de Nueva York, París, Monte Carlo y Venecia.

Aunque Las Vegas se ha lavado la cara desde los primeros días en los que la mafia dirigía la ciudad, tampoco es del todo cierta la afirmación de que se ha convertido en un destino para el viaje en familia. En cualquier caso, varios casinos han añadido parques temáticos o ferias para llenar esos momentos en los que no se juega, pero las estadísticas señalan que sólo el 5 % de los visitantes viene con niños, y la multitud que se agrupa en torno a los volcanes en erupción y las batallas de piratas a lo largo del Strip está compuesta casi exclusivamente por adultos.

Tampoco resulta Las Vegas tan barato como lo era antes. Todavía se pueden encontrar habitaciones de calidad y baratas, y a la hora de comer, los buffets libres ofrecen unos precios inmejorables; pero los propietarios de los casinos han descubierto finalmente que a los grandes jugadores que se divierten perdiendo centenares de dólares por noche no les importa pagar precios altos para comer en restaurantes de calidad y alojarse en hoteles lujosos.

Las primeras horas que se pasan en Las Vegas suponen algo así como entrar en otro mundo, donde la religión es la suerte, el lenguaje el dinero y el tiempo se mide en las revoluciones de la rueda de la ruleta. Sin mbargo, una vez se haya aclimatado, el espectáculo puede ser divertidísimo, siempre y cuando no haya puesto todas sus esperanzas y sus ahorros en encontrar la fortuna.

Las Vegas es un destino que hay que ver aunque sea una sola vez en la vida, pero en realidad cansa después de dos o tres (ajetreados) días, a la mayoría de visitantes. Si sólo ha venido a jugar, no hay mucho más que contar a excepción de que todos los casinos son gratuitos y están abiertos las 24 horas, con hectáreas de superficie llenas de diferentes maneras de perder el dinero: máquinas tragaperras del millón de dólares, vídeo póker, blackjack, dados, ruleta y mucho más.

Entonces, la clave principal es entender que Las Vegas no da para quedarse más de cuatro o cinco días. Y que en la medida de lo posible, esos días deben ser elegidos evitando el fin de semana, y eligiendo cualquier día entre el lunes y el jueves, cuando los precios de las habitaciones bajan hasta un 60 % de su precio, y además no tendremos que lidiar con las oleadas de turistas que se empujan para apostar a la ruleta y guardan colas interminables para asistir a los clásicos shows de la ciudad.